Real Cartuja de Jesús de Nazareth

El rey Jaime II, primer monarca de la Casa Real de Mallorca, mandó edificar el palacio del Rey Sancho para su hijo Sancho, que reinó desde 1311 hasta 1324. Una vez anexionado el Reino de Mallorca a la Corona de Aragón, las posesiones reales de Valldemossa fueron cedidas a los Cartujos, que habitaron el palacio desde 1399. En 1717 se iniciaron las obras de ampliación que constituyen todo el antiguo monasterio. En 1835, en aplicación de la Ley de Desamortización de Mendizábal, los Cartujos tuvieron que abandonarlo, pasando todo el conjunto, a excepción de la Iglesia, a manos privadas, dividiéndose las celdas de los monjes y demás dependencias entre nueve propietarios, que en la actualidad constituyen un Patronato que se ocupa del conjunto monumental.

Desde 1801 a 1802 estuvo preso en la torre del palacio Gaspar Melchor de Jovellanos, ministro de Carlos IV e insigne literato.

Tras su secularización, residieron en sus celdas el pianista y compositor Chopin y la escritora francesa George Sand, durante el invierno de 1838-1839.

En 1906 y 1913 fueron habitadas por Rubén Darío y en otros momentos por Sorolla, Unamuno, Azorín, Jorge Luis Borges, Santiago Rusiñol,…

Sus museos albergan el legado histórico-artístico de los cartujos, manuscritos y recuerdos de Chopin y George Sand, fondos autógrafos y bibliográficos del Archiduque Luis Salvador de Austria y muestras del arte y la cultura del siglo XX.

La iglesia es un edificio de estilo neoclásico, cuya construcción dio comienzo en 1751 y fue bendecida en 1812. Es de planta de cruz latina, bóveda de cañón y cúpula sobre el crucero. Estucada interiormente y decorada con frescos de Manuel Bayeu, cuñado de Goya. Los cuadros al óleo son de Fray Joaquín Juncosa. De dichos cuadros existen reproducciones en el salón de la Casa Madre, realizadas por la colegiala perpetua Margalidaina, Margarita Ana Fiol, anterior a Madre Alberta.

Las tallas de San Bruno y San Juan Bautista son copias de las originales. Las originales, de Adrián Ferrán, están en la Catedral.

Los cartujos profesaban gran devoción a Santa Catalina Thomás, que corona el altar mayor, sobre la Virgen Dolorosa con el cuerpo de Jesús y la Cruz del descendimiento.

El atril y la silla abacial, de fina marquetería, datan de inicios del siglo XIX. Destaca también la sillería del coro. Los restos de azulejos del pavimento permiten que nos hagamos una idea de cómo pudo ser el suelo de la iglesia.

La imagen de la derecha le conducirá a parte de la publicación que condensa la tesis doctoral de la Dra. Concepció Bauçà de Mirabó Gralla, que lleva por título “La Real Cartuja de Jesús de Nazareth de Valldemossa. Formación y evolución de su patrimonio histórico-artístico”.

La Dra. Bauçà de Mirabó reconstruye el proceso de cambio que ha sufrido la Cartuja desde el siglo XIV, abarcando los tiempos precedentes y posteriores a la etapa monacal.